Distinguido Sr. Amor:
Me dirijo a usted porque creo oportuno hablarle de mi situación y de la importancia que usted tiene en mi vida.
Como es notablemente visible, usted y yo no nos hemos llevado bien a lo largo de vida. Por otra parte, bien es cierto que siempre has estado presente, sin saberlo, en el hámbito familiar; cosa que le agradezco profundamente, pues sin su presencia yo ahora mismo no estaría aquí.
La verdadera razón por la que le llamo la atención, es que usted me ha dejado abandonado siempre que se le ha pedido ayuda o mejor dicho presencia en el tema de relaciones sentimentales con una persona no familiar. Le reprocho a usted, Sr. Amor, el no acompañarme cuando he querido a otra persona más de lo que me quiero yo a mi mismo.
Puede que usted, estimado Sr. Amor, se dedique ha hacer lo mismo con todo el mundo porque está aburrido y no tiene nada mejor que hacer o puede que esté cansado de la misma rutina que lleva haciendo desde que existe "la vida". Por eso le suplico, me pongo de rodillas ante ti, para que la relación entre usted y yo se aclare y nos llevemos bien de una vez por todas; le pido que me deje de hacer "putadas" que no tienen la mínima gracia.
Estoy completamente seguro de que usted recibe cartas como ésta a diario y que no hace caso al noventa y nueve coma nueve por ciento de ellas. Pero le ruego, sin ser demasiado pesado, que para bien o para mal se digne de una vez por todas a responderme; espero que sea para bien.
Lamento haber tirado la toalla antes de la cuenta y haberle molestado con estas líneas que para usted no significan nada, pero que para mí significan mucho más de lo que usted pueda creer.
Esperando una respuesta por su parte, me despido con esperanza de reconciliarnos muy pronto.
Atentamente:
Julen
domingo, febrero 13, 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario